‘Anochece/Manifiesto’, R de revolución, A de actitud, P de poesía.

Riv5

“…una historia sin comprender, un cuerpo de mujer,
un beso distante, un instante de placer,
un ayer que ya no existe y un mundo que nos repudia,
un día en Suburbia…”

Para muchos que sólo se dejan llevar por etiquetas y prejuicios (o sea, la mayoría de ciegos analfabetos que predominan en el mundo) el rap no es más que una música macarra, casi marginal, dirigida a un público joven e idiota cuya vida consiste estar tirado en la calle, hacer gestos ridículos con las manos, poner cara de malote y vestir ropa ancha fea a más no poder. Es como todo, los cerrados de mente, por pereza neuronal o falta de ganas de buscar nuevos horizontes artísticos —que es casi lo mismo—, dejan pasar verdaderas muestras de talento y belleza por no ser capaces de atreverse a mirar más allá de su limitada mirada. El rap es un ejemplo de música denostada incomprensiblemente, porque el rap es rima, es poesía, pero también es protesta, clamor, tan necesarios en estos oscuros tiempos. Y aunar ambas cosas no es nada fácil, normalmente se cae en la simpleza y en la estupidez en lo lírico, pero siempre hay genios —pocos— que consiguen descollar entre la morralla que tanto abunda en el género.

Nach trasciende todas las etiquetas y clasificaciones, pese a que podríamos decir inequívocamente que hace rap, y va mucho más allá. Ya comenté por aquí uno de sus trabajos, su obra maestra, Mejor que el silencio. Ese Lp —cima absolutamente inalcanzable para el noventa por ciento de los que se dedican a esto— supuso el culmen de una brillante carrera, poseedora de verdaderas muestras de contestaria música pero a la vez cargada de una sensibilidad y una pasión difícilmente igualables; le canta a la vida, a la injusticia, a la tiranía, a los grandes hombres (como en Disparos de silencio o Hoy converso con Miguel, dedicada y con versos de Miguel Hernández). Pero justo antes de su cumbre artística, nos obsequió con Un día en suburbia, un disco quizás menos redondo pero copado de cortes capaces de hollar en lo más profundo del ser humano y de la masacrada sociedad en la que éste se mueve. Muestra de ello son las fabulosas Mil vidas, Esclavos del destino, Ángel o Nada ni nadie, pero la gran canción, sin lugar a dudas, de Un día en suburbia, y me atrevería a decir de toda la carrera de Nach, es la que cierra el disco, Anochece/Manifiesto. Son dos canciones sublimes unidas en una sola, con un intervalo entre ambas en silencio, un interludio quizá para darnos un respiro ante el maremágnum de emociones con las que nos arroba. Cada vez que suenan sus notas iniciales y comienzan las primeras estrofas siento una bocanada de libertad, de agitación, de infinto amor a la música y todo lo que ésta es capaz de regalarnos. Porque esta canción se convierte en un clamor contra todo ello que nos oprime, que nos atenaza y nos deshumaniza, pero también nos inunda de fuerza y esperanza, de valor y coraje. Cada verso, cada frase está cargada de una intensidad arrolladora, de un compromiso necesario hoy más que nunca, pero sobre todo de belleza, de un mensaje sincero y directo.

Decir que una canción (igual que un disco, una película, un libro o una pintura) es la más perfecta que has escuchado nunca es una estupidez, pero no voy a negar que esta, indefectiblemente, forma parte de mi vida, a la que acudo en tantos momentos, quizá tristes o quizá alegres, pero siempre está ahí, presta a colmar mis sentidos y a hacerme sentir, durante algo más de trece minutos, un poco mejor, alejado de todo esto y de la oscuridad inescrutable donde estamos sumidos.
No voy a resaltar nada en especial de ella, porque todo lo es; son tantas las aseveraciones que nos lanza sobre esta jodida realidad que no sabría cual resaltar. Lo mejor es que le des al play y te dispongas a leer una auténtica joya, una canción única, inconmensurable, sin más:

Anochece:

Un día en Suburbia

Una ciudad que nos atrapa, un amigo que traiciona.
Una puerta que se abre, una ventana en la que nadie asoma.
Una caricia en la mañana, una pasión,
una rabia como símbolo de acción de una generación.
Una luz que ilumina, una canción que me anima,
una lágrima que cae y que limpia una vida herida.
Una calle colapsada, un amor que no se acaba,
un político que mira hacia otro lado y no hace nada.
Un respeto que se gana, una inocencia que se pierde,
un corazón que se acelera cuando un enemigo vuelve.
Un policía que me insulta, un lugar lejos de aquí,
un sentimiento que se oculta por miedo a que dirán de mi.
Una familia que se abraza, un hermano de otra raza,
un jefe que sonríe, un consejo que sin más rechazas,
un atajo, un lujo que me distrae,
una calma que me arropa si el sol cae.
Un olor que trae recuerdos,
una chica que no sabe que la observo,
un álbum de fotos roto pero que aún conservo,
una libertad que huye, un micro que me comprende,
una venganza justa, un secreto que se vende.
Una historia sin comprender, un cuerpo de mujer,
un beso distante, un instante de placer,
un ayer que ya no existe, y un mundo que nos repudia,
un día en Suburbia.

Y a los que quiero les digo que aguanten, no desfallezcan,
que nuestros días de gloria se acercan,
que sólo quien lo merezca será libre.
Va por vosotros, mis hermanos de otra madre, seremos indestructibles.
Escupid vuestra rabia, que no os digan si está bien o mal,
sacad lo que os pudre, gladiadores sin puñal,
por todos los que me sienten y me aceptan como soy,
va por vosotros b-boys.

Un tiempo difícil, un silencio que relaja.
Un hombre que no se rinde, un simple perro de paja.
Una distancia que se asume, un porro que me consume.
Una noche, una plaza, una botella que nos une,
una rima que se escapa, un sueño por conseguir,
un horario que encarcela, un nombre que no quiero oír.
Una madre que me espera, un acto de bondad, un crimen,
un rap que resucita cuando el resto me deprime.
Un te quiero, un hasta luego y un porqué.
Una suerte que me ampara porque yo me la busqué.
Un billete que sale de mi bolsillo, un vacío,
un barrio que me recuerda dónde están los míos.
Un pecado sin remordimiento, un juguete que aún divierte,
un solo camino, una vida o una muerte.
Un paso firme sobre un charco, un retrato sin un marco,
una página que sigue en blanco.
Un canto, un parto, un salto, un llanto.
Una gota de sangre secándose en el asfalto,
un árbol que llora hojas secas, una estatua que se pudre,
un cielo que nunca veo porque el humo lo recubre.
Un regalo que agradezco, un arte que me hace temblar,
un mar que siempre escucha cuando quiero hablar.
Un hogar donde descanso, un lugar de odio y de furia,
un día en Suburbia.

Y a quienes me escuchen, que luchen, no todo está perdido,
va por vosotros, mis fans, os considero amigos.
A San Blas y a los recuerdos que aún conservo,
Alicante y sus calles a las que vuelvo.
A mi familia por su amor incondicional desde el inicio,
mi madre y su ternura, mi padre y su sacrificio.
A quien ha hecho posible que yo siga aquí,
saltando al vacío en cada disco esto va por ti…

“Sólo necesito un día, un día en esta ciudad, un día para demostrar que estoy aquí, que sigo vivo. Podéis llamarme Nach, el aliado, el enemigo, el loco, el iluminado, pero yo soy uno más, y solo necesito un papel, un micrófono y unas mentes dispuestas a escuchar y a sentir. Solo necesito un día, un día en Suburbia”

Manifiesto:

Mi padre es el sol, mi madre la luna,
mi hermano es el viento y el planeta tierra mi cuna,
mis únicos hijos son las frases que me invento
y mi mayor regalo es vivir este momento
en el que siento que callar es un pecado capital,
en la capital del pecado me quieren decapitar
y aunque quisiera criar a mis hijos en un cuento de hadas,
sé que el mundo se acaba y no les quedará nada.
Serán ratas y la cloaca les maltratará
la ciudad clavará su aguja y nadie aplacará
el odio que les empuja, no habrá nada, solo brujas,
mientras los niños ricos viajarán en su burbuja
de lujo, de arrogancia infalible,
yo vengo de un lugar donde decían que triunfar era imposible.
Nach otro juglar en la jungla jugando a ser libre.
Nach otro juglar jugando a juzgar al que juzga impasible.
Y esos Mc’s tan increíbles cuando escriben
no, no hacen ciencia, no describen lo que viven
sólo calcan actitudes de alguien que quieren ser,
mientras mi mente representa poder como Uri Geller,
capaz de ver el castigo, en la traición de un amigo
os digo que ahí fuera hay hijos de puta, sólo miran su ombligo.
Bordes que corren sobre el borde constantemente
haciendo que engorden sus cuentas corrientes
poniendo su mueca más seria e indiferente
al ver que el indigente sangra su miseria en la acera de enfrente.
Ya no me asombro de ver a los mismos
revolviendo escombros, les veo llevar su orgullo a hombros,
luchando contra el sistema que os corrompe,
viendo que idiotas sin nombre solo hablan mierda y se esconden
en la calle, donde niños de ojos rojos fuman verde en callejones
siempre metiéndose en marrones,
su materia gris en blanco un futuro negro augura
mientras la lluvia púrpura ahoga sus ilusiones.
Yo me miré al espejo con los ojos de quien me odia
y me sentí eufórico, porque todo es psicológico
en este zoológico de buitres y camellos,
de perros hambrientos esperando el momento de morder mi cuello,
pero no por ello callo, ni me rayo, ni huyo.
El murmullo de un listillo no me destruyó,
solo me instruyo en lo cierto,
como que la ciencia demuestra que Dios ha muerto,
cierto como el fuego abierto en Gaza y Cisjordania
cierto como ver mi fe moviendo tu montaña, sacándola de España.
Aquí es donde está mi reino,
yo también quiero un trono y ¿quién no?
¿Tus hijos no van a clase porque escuchan rap?, no hay por qué preocuparse,
tus hijos escuchan rap porque tienen clase,
hacen suyo nuestro argot se burlan de lo snob
no son robots, víctimas del complot de la Super Pop
y toa esa mierda fashion victim,
niñatas que mañana matarán por hacerse un lifting
¿Esa es la educación que dáis? me desespera,
lo plasmo en un papel o me lo tomo con humor como Dave Chappelle.
Chapé más de una boca, aunque callar también es gratis, ¿eh?
en la ciudad muchos me ven como a un Iluminaty.
Con otros mi relación es la de un yanki y un iraquí,
la vida es así, y yo hasta el fin tranqui,
tú con Trakimazin como boleros de Machín, triste,
tu destino es el que tú elegiste.
Y puestos a reflexionar sobre la vida, menos mal
mira “mira el final es para todos igual”.
Es el ciclo vital de un hombre,
la muerte como cima y cumbre, y no hay milagros
siento que el camino es largo,
con el corazón de piedra me visto y salgo.
Cabalgo otro día más entre guepardos y comadrejas,
y aunque le diga a mi vieja que no hay queja
yo también quiero un chalet de lujo en La Moraleja
y conducir un Cadillac pero soy feliz con ese anorak Panama Jack
y sin más hándicap que subirme a un track y escupir mis realidades,
para ti son debilidades, para mí sensibilidades,
me llenan, fiel a mi lema
ganar dinero del sistema haciendo música contra el sistema,
sin más armas que mis dientes, mi voz es un Kalashnikov,
un cóctel molotov desde el altavoz potente,
con él liquido al ignorante, lo liquido intelectualmente.
La fuerza bruta me repugna, se la dejo al nazi
o al cani que resuelve cualquier pugna de la forma fácil
¿te queda claro? Yo vengo sin un plan,
soy un poeta hecho soldado y sólo sé que la mezcla es napalm.
Tú sueñas con ser don Juan, derrochar champagne,
yo prefiero ver a quien no tiene y darle pan, man.
Soñador y dramaturgo, zurdo,
prestidigitador del sentido absurdo,
de la vida, la mía melancólica, dicen que única,
condenado a asumir que soy persona pública
y mi rúbrica en pedazos,
soy más de abrazos que de autógrafos,
más de párrafos que de fotógrafos,
y ante los tortazos de la vida, este es mi elixir,
existir es sentir, aquí sentir es escribir.
Y sé que el único secreto es que no hay secretos,
sólo respeto por el rap antes de usar un chándal Ecko.
Yo tengo coleguis que te follan si improvisan,
aunque vistan Levis y camisa,
conocen cada grupo, cada skit,
desde antes del ‘Rap in Madrid’
y tú no sabes ni quién es Madlib.
Keep it real es la premisa
aunque keep it real contigo mismo quizá sea más precisa.
Pisa las huellas de este nómada, nada me doma,
si nada perdona el fallo en Babilon marcharé a Sayon,
aunque nadie me recuerde,
ni esta ciudad que muerde y devora el verde.
Suburbia y sus horizontes, edificios mastodontes
devoran los prados, los parques, los montes
y ¿que nos queda? ¿charcos de asfalto?, ¿infartos?
demasiao barullo en este trullo,
salto y me escabullo, huyo entre la masa anónima,
esos que se tragan su orgullo pa después cobrar la nómina.
No hay droga más dura para mí que un escenario,
ni hay meteoritos que extingan al dinosaurio.
Me refiero al que suscribe, al que escribe,
al que revive cada noche en tu reproductor de audio,
tu ghetto blaster tras tanto mensaje gánster,
tanto lastre, quien se fía, si al rap solo le guía
la fría filosofía de vivir al día.
R de revolución, A de actitud P de poesía.
Xenofilia, esa es mi ciencia,
significa lo que implica amor por la diferencia,
amor que nos tortura
porque amar es la mayor locura a no ser que se ame con locura.
Son mis dudas que supuran porque nada dura,
quisiera parar el tiempo como Hiro Nakamura,
pero qué más da mi arruga si mi entrega es ciega,
si el universo es la canica con la que alguien juega.
Todo nos llega en su momento y no lo entiendo,
tantos años invirtiendo hasta que sientes que te estás muriendo
y no, el mañana no es certero, etéreo,
misterio, en serio sal de tu agujero,
yo tecleo reo en este coliseo de politiqueo,
rapers de tebeo y tiroteos de fogueo.
No poseo la verdad, aunque la persigo, o eso creo.
Lo importante es estar vivo de deseo
carnal, espiritual, da igual, cada cual en su propio ritual,
medita, para mí es vital echarle dinamita a cada frase,
para dártelas, que tú se las regales luego al facha de tu clase.
Puede que mi vida nunca os interese,
no está dirigida por Martin Scorsese, pero casi.
Voy volando entre edificios como un Yamakasi
así lo hago fácil como Brasil
y solo ante el papel puedo eliminar tensión,
él me entiende y no me cobra 80 euros por sesión.
El mensaje y no la fama es mi bagaje, trepa,
písame cuando subas, te cazaré pa cuando bajes, trepa,
hasta la cimas de mis sueños podrás verlo,
mis sueños son mentiras que algún día dejarán de serlo.
Del verbo me llaman vástago, basta con alzar el micro al cielo
y caen relámpagos en tímpanos, míralos
somos furia sobre un bumb clap
hijos de la catástrofe, apóstoles de la verdad.
Rap como entretenimiento que agita el pensamiento,
así alimento a la generación Nintendo,
porque si esta es tu droga, vamos yo te invito a un gramo,
proclamo el honor de ser furor en tu hipotálamo
mientras derramo profecías,
mercader de la esperanza y se abalanzan sobre mí como a un mesías
pero no hay mejor profesor que el error,
ni más dulzura que el que sufre y luego cura su dolor
y así he vivido en estos tiempos líquidos, insípidos,
sin tener miedo del miedo de no rapear, lo típico
no es anecdótico, te soy sincero
hago público un cuaderno con mi infierno interno para conmoveros
y si este enero me disloca me relajo y canto,
Soma produce rocas y yo después las lanzo,
claro que sí paso de Hennesey, ron con seven up y brindo
por el hip-hop y el homenaje que aquí rindo
al lindo frenesí de la escritura.
¿Lo captas? almas en miniatura
no son aptas pa esta asignatura
y aquí gana el disparate,
tú no eres Mc maniquí de escaparate con tu pose de magnate
¿qué pretendes? si así vendes tú ridículo
aquí sólo el trabajo duro y los testículos dan títulos,
pobre diablo, se cree un Dios entre los dioses
y tan sólo es otro potro en el establo dando coces.
Pides a voces gloria y no te la mereces
yo asumo el drama de mi fama y vivo entre sus estrecheces
no lo planeé, solo volé como Tracy McGrady
hice del rap mi personal brain training,
ejercicio mental al filo, afilo mi estilo
compitiendo con la imagen del espejo en el que miro cautivo de un tictac
que me atonta, mi único hábitat un compact,
qué te voy a contar chaval,
que por ir de underground no eres más original
y no por ser de Universal voy a sonar comercial.
No tenéis ni puta idea, vuestra verborrea es cínica,
faltándole al respeto a militantes de mi métrica,
aquí y en Latinoamérica en todo el planeta tierra
mi rap será, mi rap será la luz tras las tinieblas,
mi rap será la luz ¡sí! tras las tinieblas.

A todo el planeta tierra, donde sea que me escuchen en España, en Mexico, PERU, Colombia, Portugal, Venezuela Chile, Argentina, Brasil, Angola, Guinea, da igual donde estéis Bolivia, Puerto Rico, Estados Unidos, El Salvador, Panamá, Costa Rica, Ecuador, todos mis soldados latinos ahí.. todos! a los que esta mierda engancha este es el rap que purifica el alma que la vida os mancha Nach.. Manifiesto.

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2 comentarios

  1. Todo estilo de música vista como vista, y sea como sea mientras en quien la escuche le haga reaccionar de una y otra forma es valido. A mi nunca me ha gustado el flamenco, y de echo no me gusta, pero un día fui a ver el ballet nacional en directo y tengo que reconocer que salí de allí alucinado. Desde ese día entendí que, jamas juzgaría a ninguna expresión artística o musical sin tener realmente conocimiento de lo que es. Y citando al cantante en concreto, lo conocía, de echo un amigo es bastante fan de el, y suelo a menudo escucharlo cuando voy en su coche. Esta canción no la había escuchado y la verdad que es una pasada.

    Saludos Santi.

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    1. A eso me refería cuando decía que hay muchos que se cierran en banda. No hay que desdeñar nada por tener una u otra etiqueta. Siempre hay que darle una oportunidad a otras músicas, porque aunque en general no nos gusten según qué géneros, habrá, seguro, muestras que nos hagan sentir tanto como aquello que sí nos gusta. Es cuestión de interés y saber escuchar, y, como tú dices, no juzgar sin conocer.

      Gracias por comentar. Un saludo!!

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