‘Nostalgia’, belleza incontenida

Dibujo«El gran mal de nuestra época, es que ya no quedan grandes maestros»

Acometer la reseña o poner de manifiesto la opinión o el parecer sobre ciertas obras, resulta a veces una tarea casi inaccesible. Porque cuando el arte se desborda y la más fina sapiencia de su creador entra en erupción para asombrar con lo más valioso de su talento, escribir unas simples palabras sobre ello no deja de ser un fútil intento de acercarse a lo inalcanzable; igual que intentar coger el mar con las manos, igual que tapar el sol con un dedo. Ante creaciones que indagan en lo más propio del ser humano y son llevadas a cabo de la forma más hermosa y evocadora posible, poco, poquísimo se puede decir que valga la pena, porque al igual que se cita en otra gran obra del director que nos ocupa, “las palabras no pueden transmitir todo lo que siente el hombre, son flojas”.

El ruso Andrei Tarkovsky, el llamado escultor del tiempo, no es un director fácil. Su personalísima visión del cine, llevando éste a estratos que trascienden el mero entretenimiento y acercándolo a terrenos eminentemente poéticos y evocadores, líricos y emocionales, hacen de su obra un conjunto del que el espectador medio y perezoso sin duda huirá aburrido y hastiado. Y Nostalgia (1983) es una película donde todas las virtudes y emociones del cineasta ruso convergen para componer un poema audiovisual capaz de llevarnos a un estado sensorial más allá de los convencionalismos que ofrecen otros productos, puede que más sencillos pero mucho menos placenteros.

Porque Tarkovsky rodó con esta película por primera vez fuera de su amado país, en Italia, y ello se aprecia en las premisas de esta obra de arte: un escritor ruso, alejado de su tierra para estudiar la vida y obra de un admirado músico en Italia junto a su traductora, es la aparentemente sencilla premisa del relato; pero tratándose de este genio, esto es lo de menos. Las vivencias y ensoñaciones evocadoras de su casa, de su familia, buscando quizás los lazos comunicantes con todo ello en un país que le es ajeno, y en la que se siente desubicado. Esa terrible nostalgia es la que siente igualmente Tarkovsky, Nostalgia es su grito descorazonador hacia su maltratadora patria (el director sufrió por parte de las autoridades de su país una campaña de persecución y desprestigio). La huella de un anhelo lejano impregna cada plano, casa secuencia se llena de un aura de una belleza imperial.

Dibujo 2La forma rodar de Tarkovsky realza más si cabe la propuesta lírica con la que nos deleita Nostalgia. Sus característicos planos largos, la tenue y austera fotografía, los diálogos precisos y audaces, las secuencias que casi rozan lo onírico, todo ello conjunta un sinuoso pero preciso acercamiento a la mente de Andrei (el mencionado escritor, del mismo nombre que Tarkovsky), y que ningún otro director podría haber afrontado con semejantes resultados. Aquí el reincidente uso del agua como catalizador vivificante se hace más patente, su presencia y su hipnótico sonido envuelven la narración más que en ninguna otra de sus obras. Casi parece que en algunos momentos es el protagonista absoluto, el eje del relato.

Nostalgia sigue siendo, en apariencia, una película difícil, que muchos espectadores adocenados o preocupados por cosas más banales, podrían denominar lenta y tediosa, pero no llega a ser tan abstrusa como vimos, por ejemplo, en la extraordinaria El espejo (1975). Como he dicho, en ella convergen todos los recursos formales y estéticos de su director, y el poema cinematográfico es más gratificante que nunca, apoyado en una historia de desazón, de añoranza por lo tuyo y los tuyos, de extrañeza ante todo cuanto nos rodea en tierra ajena. Las imágenes y los sonidos con los que nos hipnotiza Nostalgia son de una belleza inigualable, los momentos donde la soledad del personaje se hace patente casi podemos sentirla, casi nos duele. Y es que Tarkovski, para poner de manifiesto el estado anímico y realzarlo hasta el paroxismo, era un gran maestro, nadie como él, y más en esta película, consigue tal exaltación de los sentidos, a la vez que los convulsiona y conmueve.

Y Cuando el poeta ruso ya nos ha instalado en el éxtasis más placentero, nos regala la inolvidable rúbrica de esta película, el impresionante plano secuencia que la cierra (de más de nueve minutos). Un sentido y emotivo momento que pertenece, por méritos propios, a los recuerdos más hermosos de toda la historia del cine. Se trata de la promesa que hace el escritor a un hombre aparentemente loco de atravesar la piscina con una vela encendida. Tarkovsky llena el instante de calma, pero a la vez de desesperación. El plano es lateral en casi todo su conjunto, aparentemente sencillo, pero la fuerza e intensidad del momento es sublime, la sensibilidad y belleza alcanzan cotas casi inimaginables. Un cierre hermosísimo para una película de una apostura artística inmensurable.

Anuncios

6 comentarios

  1. Eres un maestro de la descripcion del “presentacion, nudo, desenlace” no estoy al tanto de esta obra pero siempre que describes alguna obra en cualquiera de sus manifestaciones, en pocas lineas eres capaz de la descripcion mas profundas, ademas notandese tus “pinceladas” un saludo ehnorabuena por tus escritos destilan talento, creatuvidad y un gran poder reivindicativo.

    Me gusta

  2. Muchas gracias, Miguel, la grandeza de esta película ayuda, cuando se comenta una obra de este calibre, pese a ser difícil, es inspirador. Te la recomiendo encarecidamente, pese a lo difícil en principio de su propuesta.

    Saludos!!!

    Me gusta

  3. Muy buena reseña.

    Me gusta

    1. Muchas gracias!!

      Me gusta

  4. […] su ingenio e inventiva al servicio del arte para ofrecernos creaciones —literarias, pictóricas, cinematográficas, escultóricas, musicales o electrónicas— que redimen en cierta manera al ser humano, y que le […]

    Me gusta

  5. […] su ingenio e inventiva al servicio del arte para ofrecernos creaciones —literarias, pictóricas, cinematográficas, escultóricas, musicales o electrónicas— que redimen en cierta manera al ser humano, y que le […]

    Me gusta

A %d blogueros les gusta esto: