Black Metal, cuando la música se forja en los infiernos

La música es para muchos el arte más perfecto que existe, la creación más sublime que el hombre es capaz de ejecutar. Puede que sea, junto a la pintura, una de las primeras manifestaciones creativas del ser humano, tratándose de un arte primordial, nacido casi a la vez que nuestra especie, y otorgándonos a lo largo de toda la Historia composiciones realmente sublimes.
Bien es cierto que en los lamentables tiempos actuales la música no goza de muy buena salud, por lo menos a nivel creativo e imaginativo, y en la mayoría de los casos se ha convertido en un asqueroso y burdo negocio, creando productos sin alma y sin ninguna huella de ese arte que se le presupone. Pero los verdaderos artesanos de música, aquellos que sienten de verdad que la creación musical es algo más que ganar fama, dinero y echar polvos gratis, son los que realmente nos ofrecen obras cargadas de maestría y sentimiento artístico.
No voy a criticar a los “músicos” que prostituyen lo que de verdad puede ofrecernos este magnífico invento, no merece la pena, pero sí tengo que decir que alguien que afirma “no poder vivir sin música” y pasa la inmensa parte del día escuchando a tipos que no saben ni lo que es una nota, que carecen del conocimiento de las nociones compositivas más básicas o que tienen no sé cuántos discos en la calle pero no han compuesto una canción en su puta vida, no le gusta la música. Y podrá decir “pues a mí me gusta”. Vale, pues para ti.
Y ahora voy a hablar de música de verdad.

Porque quiero escribir unas líneas sobre el género que principalmente escucho, antes de acometer la lectura de un enorme libro que adquirí hace poco, ‘Metal extremo, 30 años de oscuridad’ (Salva Rubio – 2011), para no soltar luego cosas inconscientemente que haya podido leer en él. Sí, voy a hablar de metal extremo, más concretamente del denomidado Black Metal, estilo no muy conocido a nivel popular, pese a los pequeños repuntes que ha tenido en círculos sobre todo de corte friki, afortunadamente pasajeros. El Black Metal, tiende a ser seguido por esos que pretenden estar apartados de la sociedad e ir de malotes por ahí, en un intento de llamar la atención sobre su triste figura. Esto es porque este estilo musical posee una fuerte idiosincrasia extramusical, y es normal ver a los grupos integrantes, ataviados de ropas, cuanto menos peculiares, y una imagen oscura y diabólica (y a veces muy ridícula) que tanto gusta a estos seres que he comentado, aunque he de decir que bien tratada la imagen blackmetalera puede ser realmente atractiva.

Pero como la imagen sin la música no sirve para nada, adentrémonos ahora en el infernal mundo del Black Metal (no voy a hablar de su origen ni de nada de eso, el que quiera que acuda a la Wikipedia mismo, que hay un interesante acercamiento a toda su genealogía). Y digo infernal porque el eje central que toda la filosofía musical del metal negro es el satanismo, pese a que la temática varía desde los mitos paganos a otros terrenos más metafísicos. Se trata de una música, y por esto se hace casi inaccesible a oídos neófitos, verdaderamente extrema, arrolladora en todas sus variantes y con una intensidad despiadada. Un sonido brutal, demencial, atronador -más abajo os dejo una pequeña muestra-, que para alguien alejado de los círculos metaleros no deja de ser puro ruido. Y menos mal, no es necesario que los estrechos de mente (y de oído) se acerquen a este terreno que está donde debe, en el underground más absoluto. Sí, la primera escucha suele ser desastrosa -a mí me pasó, claro-, sólo se distingue una jauría asquerosa de bizarros sonidos y berridos sin armonía aparente. Lo entiendo, y entiendo que todo el mundo casi vomite y escupa barbaridades. Pero si escucha con un poco de atención, y se preocupa de abrir bien el oído (ya es pedir mucho), probablemente descubra una música verdaderamente atractiva, rebosante de intensidad y sentimiento.

Si algo caracteriza al Black Metal por encima de todas las gilipolleces que se le quieran colocar, esa es la apabullante intensidad que destila, su atmósfera cargada de verdadera furia. Una atmósfera fría, impía, llena de odio que transporta al incauto oyente a parajes desolados del alma humana. Porque este oscuro género lo parió la fría Noruega, y ello insufló un halo propio de aquellas tierras, un inóculo glacial que aún hoy, y pese la cantidad de subgéneros, pervive en la demencial atmósfera black. Una sensación heladora y desgarradora que nace de las rápidas guitarras y atronadoras baterías que parecen de verdad infernales. Pero no es sólo esto, las letras también son definitorias del Black Metal, y como ya he dicho, se centran en el satanismo, pero abarcan otros temas como son la muerte, la mitología, la naturaleza, la filosofía, la guerra, la misantropía o las artes negras, todo bajo la omnímoda presencia del odio y la rabia.

Y como toda buena música underground, no está exenta de polémica y escándalos, que en este caso fueron realmente graves, porque en sus inicios el fanatismo traspasó la frontera de la música y se cometieron en los años 90 del siglo pasado asesinatos y quema de iglesias en pro de la erradicación cristiana en países nórdicos -es menester decir que el cristianismo llegó allí como a todos los sitios, matando y torturando-. Porque uno de los pilares del nacimiento del Black Metal fue el intento de volver a las verdaderas creencias que la Iglesia amputó salvajemente de aquellos parajes, al paganismo y a los mitos vikingos. Todo ello conforma una interesante historia que invito al lector -a los poquísimos que se acercan por aquí- a que indague en ella.

Es un género jodidamente demencial, bárbaro, supremo, asquerosamente sucio a veces, pero sobre todo con alma (la música sin alma no es más que algo muerto). Un alma pútrida que  taladra los tímpanos hasta hacer supurar toda la rabia que llevamos dentro, que en estos repugnantes tiempos es mucha. Es una música no apta para pavos ni damiselas; sólo se pueden acercar a ella sin sufrir un amago de infarto aquellos lo suficientemente preparados para experimentar una experiencia catártica, directa y salvaje. Una oscura metamorfosis que se apodera del oyente que sepa apreciar todo lo que son capaces de ofrecernos las notas que invocan los infiernos cuando ponemos en el reproductor un disco de este oscuro arte.

Todo esto que he escrito es sólo una ínfima parte de lo que representa el Black Metal, no le he hecho ni la más remota justicia, pero por lo menos creo que he dado las pinceladas oportunas para que si alguien lee estas lineas -que a lo sumo serán dos o tres personas, pero me importa una mierda- se haga una pequeña idea de lo que este género musical representa. A continuación pondré algunos videos con una pequeña representación, grupos primigenios o no, y muy conocidos en los círculos extremos, de los que yo escuchaba en mis comienzos. La mayoría de ellos hoy no son ni la sombra de lo que fueron, prueba de que a todas las esferas del arte la mediocridad llega cuando se intenta no ser fiel a lo que uno hace y siente.

SIRIUS Sideral mirror (De ‘Aeons of magick’ – 2000)

Uno de mis grupos preferidos. Sólo dos discos y dos obras maestras de proporciones cósmicas. Toda una lección de black metal sinfónico y una muestra de que los teclados -denostados entre los que van de puristas-, bien integrados, pueden engrandecer las composiciones más extremas.

Sideral mirror (De ‘Aeons of magick’ – 2000)

MAYHEM
El grupo más representativo del Black Metal, para muchos este album es el mejor de toda su historia. Yo no diría tanto, pero sin duda es una auténtica joya, que condensa en sus 8 cortes todo lo que es este género.

Funeral Fog (Del album ‘De Misteriis Dom Sathanas’ – 1994)

EMPEROR
Otro de los grupos fundacionales del movimiento. Con sólo dos discos realmente buenos, a día de hoy son toda una referencia en el género. Pocas veces esas dos obras magnas han sido superadas.

I am the black wizard (Del album ‘In the nightside eclipse’ – 1994)

DARKTHORNE

Estos a día de hoy renuncian a aquello que fueron, con una cambio musical que no termina de convencerme, pero fueron muy muy grandes.

Transilvanian hunger (Del album del mismo título – 1994)

SATYRICON

Otro grupo (con uno de los mejores baterías que ha parido el género) que no es ni la sombra de lo que fue. Con tres primeros discos muy interesantes han degenerado de forma incomprensible. Esta es su mejor creación.

Mother Norh (De ‘Nemesis Divina’ – 1996)

DISSECTION

Grupo imprescindible en la historia de la música extrema y obra crepuscular insuperable.

Soulreaper (Del album ‘Storm of the light´s bane’ – 1995)

IMMORTAL

Otra leyenda. Sus composiciones nos arrastran al epicentro de una tormenta glacial. Una música que corta las entrañas como cuchillos de hielo.

The sun no longer rises (‘Pure holocaust’ – 1993)

GORGOROTH

Otro clasicazo de puro black metal. De los pocos que en su época más actual han sacado algo de buen material, su ‘Quantos Possunt ad Satanitatem Trahunt’ en 2009 fue apoteósico.

Måneskyggens Slave (De su primer disco ‘Pentagram’ – 1994)

CRADLE OF FILTH

Probablemente el grupo más odiado por los eruditos más sectarios, pero sus cuatro primeros discos (uno de ellos un EP) son impresionantes. Ahora son una puta mierda, han denigrado hacia un sonido que poco tiene que ver con sus obras primigenias. Esta canción lo deja a uno sin aliento.

Funeral in Carpathia ( De ‘Dusk and her embrace’ – 1996)

MARDUK

Y el grupo que considero más grande. Todos y cada uno de sus discon son auténticos trallazos de violencia y fuego. Una orgía de puro black metal que en más de una ocasión nos colocará en mitad de una batalla sanguinaria. Los putos amos, así de sencillo, y para muestra de ello este corte que parece tocado por unos demonios enloquecidos. Ahí va:

Of hells fire (‘Nightwing’ – 1998)

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7 comentarios

  1. […] pienso, lo que me enfurece y lo que me alivia. Y como ya dije hace un tiempo en mi ensayo sobre el black metal, la música en su variedad más extrema determina uno de los mayores placeres a los que dedico mi […]

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  2. exelentes escritos

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    1. Gracias!!!

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  3. […] y comencé a transitar por otros terrenos mucho más interesantes y enriquecedores, como el Black Metal y la música extrema en general, pero es justo decir que al volver a la música de Rhapsody siempre […]

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  4. […] como el gore, la tortura, la guerra, la sangre, la magia y hasta el satanismo más propio del Black Metal. Es una música que se caracteriza por su pesadez, el uso de voces guturales (y hasta […]

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  5. […] y comencé a transitar por otros terrenos mucho más interesantes y enriquecedores, como el Black Metal y la música extrema en general, pero es justo decir que al volver a la música de Rhapsody siempre […]

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  6. […] como el gore, la tortura, la guerra, la sangre, la magia y hasta el satanismo más propio del Black Metal. Es una música que se caracteriza por su pesadez, el uso de voces guturales (y hasta […]

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